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La hazaña de los Warriors va más allá del potencial ofensivo que se observa

SANTO DOMINGO. Vamos a ser honestos. Eso de que los Cavaliers de Cleveland luzcan como los “patitos feos” y el que LeBron James afirme que nunca ha jugado para un súper equipo es desconsiderar el esfuerzo de los campeones de la NBA, los Warriors de Golden State.

Ese desempeño que tuvieron los Cavs en el juego 4, fue lo mismo que hicieron contra todos sus rivales antes de la final, salvo un partido que perdieron ante los Celtics.

El sistema de juego de los Warriors, que pone en duda si visitará la Casa Blanca, simplemente resultó indescifrable para los Cavaliers, aun cuando su dirigente, Tyronn Lue señaló que el sistema de ataque de los Celtics de Boston es más difícil de defender.

La final mostró todo lo contrario. Mientras muchos se han detenido sólo a ver a Golden State como un equipo extremadamente ofensivo, descuidan el nivel defensivo establecido por este conjunto. Veamos: En términos ofensivos, los Cavaliers (13-5 en la postemporada) marcaron 2,092 puntos y permitieron 1,949. Los Warriors encestaron 2,028 y le toleraron 1,798 tantos, eso es 151 puntos menos que los Cavs.

Algo más, antes de que se cruzaron en la final, Cleveland anotó 1,518 contra 1,341 puntos permitidos. Golden State anotó 1,420, con 1,224. Otra vez se muestra la constante en favor de los Warriors.

Recuerden que el conjunto jugó sin Kevin Durant, quien se ausentó por 19 partidos y ahí los Warriores perdieron la cima y mejor marca de la NBA temporalmente ante los Spurs de San Antonio, pero reagruparon y tuvieron marca de 15-4 en ese tramo, ganando 14 de esos en línea. Eso incluyó triunfos sobre Spurs y Rockets en días sucesivos. Esto es en términos de equipo.

A nivel individual, de las cuatro cabezas del “monstruo” (Warriors), Stephen Curry es uno de los que más debilidades muestra y aun así quedó cuarto en robos en toda la postemporada. Lo que exhibió Kevin Durant en el lado ofensivo queda sobrado de elogios. Pero el lado defensivo es lo que menos se apreciará, en especial ante LeBron. Draymond Green no necesita presentación y lo que hizo Klay Thompson es inconcebible. Estuvo por encima del nivel, ante Kevin Love (así es), Kyrie Irving y LeBron.

Eso no lo hizo, después de James, ningún jugador de los Cavs, que también evidenciaron su dolor de cabeza: la defensa.