Tomás, una apuesta de US$68 millones en el aire del más reciente boom cubano

En noviembre de 2014, una mente tan prístina en materia beisbolera como Tony La Russa entendió que había encontrado el antesalista del equipo que diseñaba de los Diamondbacks para destronar a los Gigantes en el Oeste y como presidente autorizó US$68,5 millones y seis años por el cubano Yasmany Tomás, de 22, integrante del equipo que jugó el Clásico Mundial de 2013.

El negocio se cerró en Boca Chica, tras el bateador de poder dejar la isla en una lancha y establecerse en Haití, y en abril siguiente el habanero “listo para impactar de inmediato sin pasar por el cedazo de ligas menores” ya estaba en el line-up del dirigente Chip Hale.

Pero al finalizar los entrenamientos de 2018, tras 305 partidos en la MLB y 1169 apariciones la novena del desierto puso a Tomás a disposición del equipo que quisiera cargar con los US$42,5 millones restantes en los tres años pendientes (waivers). Nadie lo quiso, se pasó el año en AAA (.262/14 HR/65 CE) y nunca recibió la llamada de Torey Lovullo.

Tomás, con serias limitaciones defensivas y para el corrido de bases con sus 250 libras, hoy no está ni en el roster de 40 del club, pero en octubre mostró su intención de jugar pelota invernal y José Mallén Calac le “calló atrás” para reclutarlo para las Estrellas Orientales.

“Puede ser un reinicio de mi carrera. Cuando salí de Cuba fue haciendo presentaciones, estoy aquí de vuelta para poder llegar en buena forma al Spring Training y volver a revivir esa carrera que hay mucha gente que piensa que ha terminado, pero yo sigo siendo el mismo y estoy listo para jugar en Grandes Ligas, creo que tengo el nivel para jugar”, dijo Tomás a DL.

Con los verdes en el todos contra todos va de 25-9 (.360), con tres remolcadas jugando como bateador designado y jardinero izquierdo. Louvullo tiene a David Peralta en el izquierdo, Jarrod Dyson en el central y Steven Souza Jr., en el derecho, con el dominicano Sócrates Brito como favorito para ser el cuarto jardinero.

Moverlo del jardín derecho que jugó en cinco temporadas con los Industriales a la antesala en Phoenix nunca funcionó. En 2016, en 140 partidos, bateó para .272, con 31 jonrones, 30 dobles y 83 remolcadas, en la que fuera su mejor campaña, pero en 2017 una cirugía en la rodilla derecha limitó su temporada a 47 juegos.

En julio próximo se podrán conocer las primeras firmas bajo el nuevo acuerdo entre las Grandes Ligas y Cuba, pero a principio de esta década ya hubo un frenesí en torno al talento formado en la mayor de las Antillas, con los equipos buscando las próximas nuevas estrellas.

Tomás, de 28 años, se llevó el segundo mayor contrato de ese festival. Rusney Castillo, compañero suyo en la novena cubana de 2013, todavía ostenta la marca de más dinero recibido para un primer contrato de un cubano formado en la isla.

En ese 2014, los Medias Rojas dieron US$72,5 millones por siete años por Castillo, otro “cinco herramientas”, pero el equipo solo lo ha utilizado en 99 encuentros y figura tan poco en sus planes que juega en la pelota puertorriqueña hasta la Serie del Caribe.

De ese grupo llegado en los últimos 10 años, José Abreu (US$68 MM), Yoenis Céspedes (US$36 MM), Aroldis Chapman (US$30,5 MM), Yasiel Puig (US$42 MM), Raisel Iglesias (US$27 MM) y Yuli Gurriel (US$50 MM) sacan las notas más altas en rendimiento.

Pero el listado de los que han quedado a deber es largo, entre ellos Héctor Oliveras (US$62,5 MM), Jorge Soler (US$30 MM), Alex Guerrero (US$28 MM), Erisbel Arruebarruena (US$25 MM) y Yoan Moncada (US$63 MM). Del grupo, solo Soler y Moncada siguen en la MLB.

Baseball-Reference registra a 42 cubanos que han alcanzado las Grandes Ligas al dejar la isla en lo que va del siglo. La Minor League Baseball informó a DL que en 2018 jugaron 107 cubanos en los laboratorios de los equipos.